Vintage Marketing o marketing de nostalgia: la diferencia entre vender un producto y crear emociones

Recuerdo la primera vez que probé el café. Es uno de los momentos más atesorados de mi infancia, y uno de los que más han marcado los hábitos de consumo del resto de mi vida.

Fue durante el desayuno antes de ir a la escuela. Se había terminado el chocolate, mi mamá decidió preparar leche con café y fue un sabor celestial que no podía probar diariamente, pero a partir de ese momento se volvió fundamental en mi vida. Nunca puede faltar un saco de café en mi alacena.

Más adelante probé el café gourmet y aprendí las diferentes variantes de grano, tipos por región, tostado, temperaturas, preparado y hasta cómo servirlo, detalles en torno al mundo del café. Claramente es una adicción, pero también un ritual muy arraigado, adecuado para cualquier ocasión: bebo café al trabajar, para convivir con la familia, al estar con un amigo, un ligue, incluso cuando hace calor.


Fuentes:

[i] Mitchella Leigh Thompson, Erika Peterson, Randy Cronk. “Temporal Adjustments in the Evaluation of Events: The “Rosy View” en Journal of Experimental Social Psychology (1997). Ver en: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0022103197913330?via%3Dihub

[i] Martin Lindstrom. Brandwashed. El lavado de cerebro de las marcas. Norma. 2011

[ii] Zhou X, Sedikides C, Wildschut T, Gao DG. “Counteracting loneliness: On the restorative function of nostalgia.” (2008). Ver en: https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1111/j.1467-9280.2008.02194.x